Como padres, a menudo nos enfocamos en que nuestros hijos sean “exitosos” según los estándares del mundo: buenas notas, una carrera prometedora, estabilidad financiera. Pero Dios nos llama a algo más grande: formar hijos con propósito eterno.
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Dato clave: De los jóvenes que crecieron en hogares donde la fe se vivía con autenticidad continúan practicándola en la edad adulta.
Claves para transmitir una fe genuina
- Modela, no solo enseñes: Tus hijos aprenden más de lo que ven que de lo que escuchan.
- Integra la fe en lo cotidiano: No separes lo espiritual de lo “real”. Dios está en cada área.
- Permíteles hacer preguntas: Una fe que no duda nunca madura. Acompaña sus cuestionamientos sin temor.